Batalla de Arras (1917) / Informacion Historica

Batalla de Arras (1917) / Informacion Historica

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La Batalla de Arras fue una ofensiva británica durante la Primera
Guerra Mundial. Desde el 9 de abril al 16 de mayo de 1917, tropas
británicas, canadienses y australianas atacaron las trincheras
alemanas cerca de la ciudad francesa de Arras.

Durante gran
parte de la guerra, los ejércitos opositores del frente occidental se
encontraban en un punto muerto, con una línea continua de trincheras
que se extendía desde la costa belga hasta la frontera con Suiza.[1]
En esencia, el objetivo aliado desde principios de 1915 era romper las
defensas alemanas y penetrar hacia el espacio abierto que había
detrás y entablar combate con el ejército alemán,
numéricamente inferior, en una guerra de movimiento.[2] La ofensiva de
Arras se concibió como parte de un plan para provocar este
resultado.[3] Se planeó en conjunción con el Alto Mando
Francés, que simultáneamente se embarcó en un ataque
masivo (la Ofensiva Nivelle) unos ochenta kilómetros al sur.[3] El
objetivo fijado de esta operación combinada era terminar la guerra en
cuarenta y ocho horas.[4] En Arras, los objetivos inmediatos del Imperio
Británico eran más modestos: (1) atraer a las tropas alemanas
desde territorio elegido para el ataque francés y (2) capturar el
terreno elevado, ocupado por los alemanes, que dominaba la llanura de
Douai.[3]

Los esfuerzos iniciales se centraron en un asalto
relativamente amplio entre Vimy al noroeste y Bullecourt al sureste. Tras un
considerable bombardeo, las tropas canadienses, que avanzaban hacia el norte,
consiguieron capturar la significativa cresta de Vimy, y las divisiones
británicas del centro también consiguieron importantes avances.
Sólo en el sur, donde las fuerzas británicas y australianas
fueron frenadas por una defensa elástica, se consiguieron pocos
avances. Tras estos éxitos iniciales, las fuerzas británicas
entablaron una serie de operaciones a pequeña escala para consolidar
las posiciones recién ganadas. Aunque en general estas batallas
tuvieron éxito en sus limitados objetivos, muchas de ellas tuvieron
como resultado un número de bajas relativamente grande.[3]

Cuando la batalla terminó oficialmente el 16 de mayo, las tropas del
Imperio Británico habían hecho progresos significativos, pero
no habían conseguido un avance importante en ningún punto.[3]
Se probaron en batalla varias tácticas experimentales —por
ejemplo, la barrera de artillería rodante, el detonador
instantáneo graze fuze, y el fuego anti-batería—,
especialmente en la primera fase, y habían demostrado que los asaltos
planificados contra posiciones muy fortificadas podían tener
éxito. Este sector volvió al punto muerto que tipificó
la mayor parte de la guerra en el frente occidental.



Preludio
A
principios de 1917, los británicos y franceses todavía buscaban
una manera de conseguir una ruptura estratégica en el Frente
Occidental.[2] El año anterior había estado marcado por el
costoso fracaso de la ofensiva británica a lo largo del río
Somme, mientras que los franceses habían sido incapaces de tomar la
iniciativa debido a la intensa presión alemana en Verdún.[2]
Ambas confrontaciones consumieron enormes cantidades de recursos mientras que
no reportaron virtualmente ningún logro estratégico.[2] Este
impasse reforzó la creencia de los comandantes franceses y
británicos en que para terminar con el punto muerto necesitaban un
gran paso decisivo.[2] Sin embargo, aunque este deseo pudo haber sido el
mayor impulso tras la ofensiva, el momento y el lugar escogidos estuvieron
muy influidos por una serie de factores políticos y tácticos.


Antecedentes políticos
Los
años de guerra fueron tiempos de gran agitación. Los
políticos de París y Londres se encontraban bajo una gran
presión por parte de la prensa, el pueblo y sus parlamentos para que
dieran fin a la guerra.[5] Las bajas de las batallas de Gallípoli, del
Somme y de Verdún habían sido muy altas y había pocas
perspectivas de una victoria a corto plazo. El primer ministro
británico, H. H. Asquith, dimitió a principios de diciembre de
1916, y fue sucedido por el yquot;mago galésyquot;, David
Lloyd-George.[5] En Francia, el premier Aristide Briand, con el temible
general (más tarde mariscal) Hubert Lyautey como ministro de defensa,
estaba políticamente tocado y dimitiría en poco tiempo, en
marzo de 1917.[6]

Mientras, al otro lado del Atlántico,
Estados Unidos estaba cerca de declararle la guerra a Alemania.[7] La
opinión pública americana estaba cada vez más agitada
por una larga serie de ataques importantes de U-Boots contra barcos civiles,
empezando por el hundimiento del RMS Lusitania en 1915 y culminando con el
torpedeo de siete mercantes norteamericanos a principios de 1917.[7] El
Congreso de los Estados Unidos le declaró finalmente la guerra al
Imperio alemán el 6 de abril de 1917, pero pasaría más
de un año antes de que se pudiera levantar, entrenar y transportar a
Francia un ejército adecuado

Antecedentes
estratégicos

Aunque los franceses y británicos
pretendían lanzar un ataque en la primavera de 1917, dos desarrollos
pusieron minaron el plan. Primero, en febrero, Rusia rehusó
comprometerse a una ofensiva conjunta, lo que significaba que la ofensiva a
dos frentes que se había planeado se reduciría a un asalto
únicamente francés a lo largo del río Aisne. Segundo, el
ejército alemán empezó a retirarse y consolidar sus
posiciones a lo largo de la línea Hindenburg, descolocando así
las suposiciones asumidas para los planes de la ofensiva francesa.[6] De
hecho, hasta que las tropas francesas avanzaron para compensar durante la
Batalla de Arras, no se encontraron tropas alemanas en la zona planeada para
el asalto. Dados estos factores, al principio no estaba claro si la ofensiva
prosperaría. El gobierno francés existente necesitaba
desesperadamente una victoria para evitar una agitación civil masiva
en casa, pero los británicos recelaban de proceder en vista de los
cambios tan rápidos que se estaban produciendo en la situación
táctica.[6] Sin embargo, en un encuentro con David Lloyd George, el
comandante en jefe francés Robert Nivelle consiguió convencer
al primer ministro británico de que, si los británicos lanzaban
un ataque de distracción para alejar a las tropas alemanas de la zona
del Aisne, la ofensiva francesa podría tener éxito. Se
acordó que el ataque francés al Aisne se llevaría acabo
a mediados de abril y que los británicos harían un ataque de
distracción en la zona de Arras, aproximadamente una semana antes.

Fuerzas opositoras
En la zona de Arras ya
había reunidos tres ejércitos aliados. Estaban desplegados,
más o menos de norte a sur, como sigue: el Primer Ejército bajo
el mando de Horne, el Tercer Ejército bajo el mando de Allenby, el
Quinto Ejeŕcito bajo el mando de Gough. El comandante principal
británico era el Mariscal de Campo Sir Douglas Haig, y el plan de
batalla fue diseñado por el general Allenby.[8]

Frente a
las fuerzas aliadas había dos ejércitos alemanes: el Sexto
Ejército, bajo el mando del general von Falkenhausen y el Segundo
Ejército, bajo el mando del general von der Marwitz (que se estaba
recuperando de una enfermedad que había contraído en el Frente
Oriental). Los ejércitos se habían organizado en tres grupos
–Gruppe Souchez, Gruppe Vimy y Gruppe Arras– desplegados en ese
orden de norte a sur.[9] Sin embargo, solo había siete divisiones
alemanas en la línea; las divisiones restantes estaban de reserva para
servir de refuerzo o contraataque según se requiriera.[10]

El general von Falkenhausen respondía directamente al general Erich
Ludendorff, jefe operativo del Alto Mando alemán (el Oberste
Heeresleitung, o OHL). Entre el personal de Lundendorff se encontraban
oficiales altamente innovadores y extremadamente capaces, en especial el
mayor Georg Wetzell, el coronel Max Bauer y el capitán Hermann
Geyer.[11] Desde diciembre de 1916, el personal de Ludendorff había
estado desarrollando contra tácticas para hacer frente a las nuevas
tácticas aliadas que se habían utilizado en el Somme y en
Verdún. Aunque estas batallas resultaron extremadamente costosas para
las potencias aliadas, también debilitaron seriamente al
ejército alemán. A principios de 1917, se le ordenó al
ejército alemán que implementase estas contra tácticas
(la defensa elástica); el fracaso de Falkenhausen en esta tarea
resultaría desastroso.

Fase preliminar

El plan británico estaba bien desarrollado, aprovechando las
lecciones aprendidas en el Somme y Verdún el año anterior. En
lugar de atacar a lo largo de un extenso frente, todo el peso de la
artillería se concentraría en una extensión
relativamente estrecha de veinticuatro millas. Se planeó que la
barrera de fuego durara aproximadamente una semana en todos los puntos de la
línea, con un fuego mucho más largo y fuerte en Vimy para
debilitar sus poderosas defensas[12] Durante el asalto, las tropas
avanzarían en formación abierta, usando la táctica del
salto de la rana (leapfrogging) para permitirse consolidarse y reagruparse.
Antes de llevar a cabo esta acción fue necesaria una gran cantidad de
preparación, gran parte de ella innovadora.

Minería y túneles
Desde octubre de
1916, los Ingenieros Reales habían estado trabajando bajo tierra para
construir túneles para las tropas.[12] La región de Arras es
calcárea y, por tanto, fácilmente excavable; bajo el propio
Arras existe una vasta red de cavernas, canteras subterráneas,
galerías y túneles de alcantarillado. Los ingenieros
concibieron un plan para añadir nuevos túneles a esta red, de
manera que las tropas pudieran llegar al campo de batalla de forma secreta y
segura.[12] Esta fue una tarea de enorme escala: en uno solo de los sectores
trabajaron cuatro Compañías de Túneles (de 500 hombres
cada una) en turnos de 18 horas durante dos meses. Al final habían
construido diez kilómetros de túneles, clasificados como
subterráneos (sólo para tráfico a pie); tranvías
(con raíles para vagonetas empujadas a mano, para llevar
munición a la línea y traer a las bajas desde ella); y
ferrocarriles (un sistema de ferrocarril ligero).[12] Justo antes del asalto,
el sistema de túneles era lo bastante grande como para albergar a
20000 hombres, con luz eléctrica proporcionada por su propia central
eléctrica, además de cocinas, letrinas y un centro
médico con un quirófano completamente operativo.[13] La mayor
parte del trabajo fue llevada a cabo por neozelandeses, incluyendo
maoríes e isleños del Pacífico del batallón de
Pioneros de Nueva Zelanda,[13] y bantams de los pueblos mineros del norte de
Inglaterra.[12]

También se excavaron túneles de
asalto que llegaban a pocos metros de la línea alemana, preparados
para abrirlos con explosivos durante el Día Cero.[12] Además de
esto se hicieron minas debajo de las líneas del frente, preparadas
para explotar inmediatamente antes del ataque. Muchas nunca fueron detonadas
por miedo a que revolvieran demasiado el suelo. Mientras tanto, los zapadores
alemanes (ingenieros militares) llevaban a cabo sus propias operaciones
subterráneas, buscando túneles aliados para contraatacar.[12]
De entre los neozelandeses, 41 murieron y 151 resultaron heridos como
consecuencia de la contraminería alemana.[13]

La
mayoría de los túneles y trincheras están cerradas al
público actualmente por razones de seguridad, pero hay un trecho de
250 metros del Grange Subway en la cresta de Vimy que está abierta al
público de mayo a noviembre.


Frente de Arras inmediatamente antes del
ataque.



Batalla en el aire

La dominación del espacio aéreo sobre Arras era
esencial para dirigir los ataques de artillería y fotografiar los
sistemas de trincheras.[15] Esto estaba controlado por la
Compañía Primera de Estudio de Campo, Ingenieros Reales.[16] La
observación aérea era un trabajo arriesgado ya que, para
obtener buenos resultados, el avión tenía que volar a baja
altura y poca velocidad sobre las defensas alemanas. Se convirtió en
algo más peligroso todavía con la aparición, en marzo de
1917, del yquot;Barón Rojoyquot;, Manfred von Richthofen, con su
escuadrón yquot;Circo Voladoryquot;, altamente experimentado y mejor
equipado. Su despliegue supuso un súbito incremento del ritmo de bajas
entre los pilotos aliados, y el mes de abril de 1917 terminó
conociéndose como el Abril Sangriento. Un soldado de infantería
alemán escribiría más tarde: yquot;durante estos
días se produjo una serie de combates aéreos que, casi siempre,
terminaban en una derrota para los británicos, ya que era contra el
escuadrón de Richthofen contra quien se enfrentaban. A menudo se
ahuyentaban o derribaban en llamas cinco o seis aviones seguidosyquot;.[17]
El tiempo medio de vida en vuelo para un piloto del Real Cuerpo Aéreo
en Arras era de 18 horas.[15] Entre el 8 de abril y el 18 de abril, el Real
Cuerpo Aéreo perdió 75 aeroplanos en combate, con una
pérdida de 105 tripulantes.[15] Estas bajas crearon una escasez de
pilotos, y los reemplazos se enviaban directamente al frente desde la escuela
de vuelo: durante ese mismo periodo se estrellaron 56 aeroplanos por pilotos
inexpertos.


Ametralladoras británicas disparan contra aviones alemanes
cerca de Arras



Barrera
rodante

Para mantener bajo mínimos la actividad del
enemigo durante el ataque, se planeó una yquot;barrera
rodanteyquot;.[18] Esto supone que los artilleros descargan una cortina de
proyectiles explosivos y de fragmentación que se arrastra por el campo
de batalla unos cien metros por delante de las tropas de asalto.[18] Los
aliados ya habían utilizado barreras rodantes en las batallas de Neuve
Chapelle y del Somme, pero se habían encontrado con dos problemas
técnicos. El primero fue sincronizar con precisión el
movimiento de las tropas con la caída de la barrera: en Arras, esto se
solucionó con ensayos y fijando horarios. El segundo fue que la
barrera caía de manera irregular, ya que, durante el fuego, los
cañones de la artillería pesada se degradaban
rápidamente pero a distintas velocidades: en Arras, el ritmo de
degradación de cada cañón se calculó
individualmente y todas las piezas de artillería se calibraron de
acuerdo a estos cálculos. Aunque había riesgo de fuego amigo,
la barrera rodante forzó a los alemanes a permanecer en sus
trincheras, permitiendo a los soldados aliados avanzar sin miedo al fuego de
ametralladora.[18] Además se habían desarrollado nuevos
detonadores instantáneos (el graze fuze) para los proyectiles
explosivos de alta potencia, que detonaban al menor impacto, vaporizando el
alambre de espino.[18] En los últimos minutos de la barrera se
utilizaron proyectiles con gas venenoso.[

Fuego
antibatería

Durante el paso por la tierra de nadie, el
principal peligro para las tropas atacantes era la artillería enemiga,
que provocó más de la mitad de las bajas durante el primer
día en el Somme. Una complicación adicional era la
situación de la artillería alemana, que se encontraba oculta
tras las colinas. En respuesta, se crearon unidades de artillería
específicas para atacar a la artillería alemana. Sus objetivos
los proporcionaba la Compañía Primera de Estudio de Campo,
Ingenieros Reales,[19] que analizaba los datos obtenidos mediante
yquot;localización de destellosyquot; (flash spotting) y
yquot;telemetría por sonidoyquot; (sound ranging). La
localización de destellos implicaba que los observadores del Real
Cuerpo Aéreo registraran la localización de los destellos
chivatos que hacían los cañones al disparar.[16] La
telemetría por sonido se valía de una matriz de
micrófonos para triangular la localización de un
cañón por el sonido que hacía al disparar.[16] Durante
el Día Cero, el 9 de abril, más del 80% de los cañones
pesados alemanes de la zona fueron neutralizados (esto es, yquot;incapaces de
producir un fuego efectivo, incapacitando o ahuyentando a los
operariosyquot por el fuego antibatería.[19]
También se usaron proyectiles de gas contra los caballos de tiro de
las baterías y para interrumpir las columnas de suministro de
munición.[

Primera fase
El
bombardeo preliminar sobre la cresta de Vimy comenzó el 20 de marzo y
el bombardeo sobre el resto del sector el 4 de abril.[12] Durante el
bombardeo, limitado a un frente de solo 24 millas, se utilizaron 2 689 000
proyectiles,[20] más de un millón más de los utilizados
en el Somme.[6] Las bajas alemanas no fueron cuantiosas, pero los hombres
quedaron exhaustos por la interminable tarea de mantener abiertas las
entradas excavadas y desmoralizadas por la ausencia de raciones causada por
la dificultad de preparar y mover comida caliente durante el bombardeo.[20]
Algunos permanecieron sin comer durante dos o tres días
consecutivos.[20]

En la víspera de la batalla, las
trincheras del frente habían dejado de existir efectivamente, y sus
defensas de alambre de espino habían saltado en pedazos.[20] La
historia oficial del Segundo Regimiento de Reserva Bávaro describe la
línea del frente como yquot;consistente ya no por trincheras sino por
nidos avanzados de hombres dispersosyquot;.[20] La historia del 262
Regimiento de Reserva escribe que su sistema de trincheras yquot;se
perdió en un campo de cráteresyquot;.[20] A estas miserias se
sumaron, durante las últimas diez horas del bombardeo, proyectiles de
gas.[21]

La Hora Cero estaba planeada originalmente para la
mañana del 8 de abril (domingo de Ramos), pero fue retrasada 24 horas
a petición de los franceses, a pesar del tiempo relativamente bueno en
el área del ataque. El Día Cero fue trasladado al 9 de abril y
la Hora Cero a las 05:30. El ataque fue precedido por un huracán de
bombardeo extremadamente intenso que duró cinco minutos, tras una
noche relativamente silenciosa.



fuente:
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Batalla de Arras (1917).

1. ↑ Ashworth, 3-4
2. ↑ a b c d e Ashworth, 48-51
3. ↑ a b c d e Ashworth, 55-56
4. ↑ a b Keegan (London),
348-352
5. ↑ a b Keegan (London), 227-231
6. ↑ a b c
d e Strachan, 243-244
7. ↑ a b c Keegan (London), 377-379

8. ↑ Nicholls, 23
9. ↑ Nicholls, 39
10. ↑
Nicholson, Chap VIII
11. ↑ a b Lupfer, Chap.1
12. ↑ a
b c d e f g h Nicholls, 30-32
13. ↑ a b c New Zealand Defence
Force press release
14. ↑ Veterans Affairs Canadá website

15. ↑ a b c d Nicholls, 36
16. ↑ a b c History of the
Defence Surveyors Assocation
17. ↑ Jünger, p133
18.
↑ a b c d e Nicholls, 53–4
19. ↑ a b Sheffield, 194

20. ↑ a b c d e f g h Wynne, 173–175
21. ↑
Error en la cita: El elemento ylt;refygt; no es válido; pues no hay
una referencia con texto llamada oldham_50

 



Autor: Ernestin
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