Cuento propio para éstos días de lluvia - Descarga Gratis

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Monografías y Apuntes apuntes-y-monografias



todo comentarios será tomado en consideración para mejorar mi escritura y mi matriz de vocablo asique espero que con la misma formalidad con la cual yo les escribo me respondan.



charcos inmundos adornan las calles

que llueva no es algo tan infernal para todo el mundo, hay quienes encuentran el romanticismo de ésta dormitando mientras escuchan el real lagrimeo del cielo.


yo, desde mi humilde trozo me resulta imposible hacerlo ya que únicamente puedo recolocar ante el sigilo de la solvencia de comala. por eso mismo que con todo el esfuerzo que conlleva me encargué de montar una sala de ensayos en mi habitación.


fui recogiendo de la calle todo telgopor, caja de cartón y harapo que me fue posible y decoré la habitación atándolo unido a sábanas sucias y piolas a la pared, en cuanto a como quedó no les comentaré nada de nada, no es ameno siquiera para la vista de un alucinado ver aquel collage de sábanas viejas agujereadas y trapos colgados.


pero por lo menos me desligue de los ruidos molestos.


en definitiva, cuando llueve tengo una extraña tradición, desde los quince años que cuando nos escupen de arriba salgo a caminar sin orientación sólido por las sucias y patinosas calles desolvencia, me levanto todos los días, si, todos, y abro la ventana para ver si lloverá, al ver que no, vuelvo a mi cama abrumado sin ganas de existir.


si ustedes supieran, lo que escomerciar abyecto la llovizna, cuando las gotas caen mojando tu mugroso pelo y brindándote la grata percepción de quedar vivo.


salgo del tra abyecto- ocho horas diarias, de lunes a sábado girando tuercas, ¡malditas tuercas!- solo esperando que la llovizna caiga desde cualquier día soleado como cualquiera, y ver como mis compañeros corren a salvarse de abyecto de alguna inútil parada de general o de algún diario caduco como si fuera un bombardeo y unas estúpidas gotas pudieran hacerles algo.


ya tan acostumbrado a sobrevivir de ésta manera, comiendo con la penuria que gano, pidiendo algunos créditos, algunos adelantos, rompiéndome las manos y sin autoridad comerciar voy sobrellevando mi vida, espero que nunca les haya pretérito de haber la cabeza vacía, de sentir de emitir un discurso y de la verborrea tan solo salga un ruido casi imperceptible.


claramente es mi salvación, comerciar cada tanto, cuando llueve, requerir cigarrillos a quienes se esconden de las gotas para autoridad caminar aun más, y esperar que se inunde la solvencia por completo y nadar como un pez, como un pez que no quiere volver más a sus antiguos pagos perdiéndome definitivamente en alguna esquina para siempre.