Resumen [ Ética para Amador ]

Resumen [ Ética para Amador ]

resumen etica libro armador



Resumen de Ética para Amador



En este libro el autor nos trata de dar desde su punto de vista una idea más clara de lo que se tiene que hacer

en la vida para aprovecharla lo mejor posible, tratando de ahorrarnos posibles errores que podamos cometer

en un futuro.



Capítulo 1: De qué va la ética



En este primer capítulo, Savater comienza haciendo una breve aclaración sobre lo que va a contar en su libro.

Explica, que es cierto que no podemos hacer todo lo que queramos, pero lo que sí podemos es decidir si

queremos hacer una cosa o no, y al tener que tomar una decisión, se nos plantean varias posibilidades. Las

personas no somos libres de elegir lo que nos pasa, sino de responder de una forma u otra a lo que nos pasa.

Ser libres para hacer algo tampoco quiere decir que vayamos a lograrlo; cuanta más capacidad de acción

tenemos, mejores resultados obtenemos de nuestra libertad.

Nos compara con algunos animales para decirnos que al menos nosotros podemos inventar y elegir en parte

nuestra forma de vida, pues los animales no tienen libertad, y hacen las cosas por instinto, porque están

programados para esa tarea y no lo pueden cambiar. Hubiese sido extraño, pero no imposible, por ejemplo,

que el guerrero Héctor hubiese dicho que no quería luchar, a pesar de la educación que había recibido; pero lo

que si sería imposible es un castor diciendo que no quiere hacer presas, sino celdillas estilo abeja.

Por esto, podemos optar por lo que nos es favorables a nosotros, pero, como estamos en posesión de estas

elecciones e invenciones también nos podemos equivocar.

Para intentar evitar en la medida de lo posible estos casos necesitamos fijarnos bien en lo que hacemos y

procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A este saber vivir, es a lo que llamamos

ÉTICA.



Capítulo 2: Órdenes, caprichos y costumbres



Muchas veces se nos plantean situaciones en las que tenemos que elegir, aunque preferiríamos no hacerlo.

También hay que reconocer que la mayoría de nuestros actos los hacemos automáticamente sin plantearnos si

hacerlos o no, porque estamos acostumbrados. Por ejemplo, al sonar el despertador cada mañana, nos

levantamos del tirón sin cuestionarnos si nos levantamos o no para realizar nuestra monótona y diaria rutina.

Actuamos instintivamente aunque a veces nos preguntemos por qué lo hacemos. Uno de los motivos es

porque alguien nos lo manda, entonces estos actos que hacemos se llaman órdenes (las cuales realizamos por

el miedo a la represalia que podamos obtener de la persona que nos lo ha mandado o también por la confianza

y el afecto a ella, pues sabemos que nos lo manda por nuestro bien).Otros los hacemos por rutina, porque cada

día hacemos lo mismo, entonces se llaman costumbres. Estas órdenes y costumbres parece que vienen del

exterior, al contrario que los caprichos (que son las cosas que hacemos porque nos apetece), los cuales salen

de dentro de nosotros mismos.

Cada uno de los motivos que nos guían inclinan nuestra conducta en una dirección u otra y explican más o

menos la preferencia a hacer una cosa en vez de otra. Cada motivo, responde a una necesidad diferente.



Capítulo 3: Haz lo que quieras



En este capítulo, se nos dice bien claro que podemos hacer lo que queramos, pues estamos en nuestro más

preciado derecho, somos libres, ¿no? Habría que aclarar que Libertad es decidir pero también darse cuenta de


lo que se está decidiendo. Antes de tomar una decisión, tenemos que pensar, primero el motivo de la acción, y

después pensarlo una segunda vez y replantearnos la pregunta porque puede que cambiemos de opinión. Esto

ocurre con las costumbres, porque si nos preguntamos, decimos que actuamos así porque es costumbre; pero

puede que al pensarlo una segunda vez nos cuestionemos por qué tenemos que hacer siempre lo que suele

hacerse. Al igual pasa con los caprichos, pues reflexionamos más las cosas.




La palabra moral tiene que ver con las costumbres y con las órdenes, pero hay costumbres y órdenes que

pueden ser malas o inmorales. Si queremos profundizar en la moral verdadera y aprender a manejar la libertad

que tenemos, hay que olvidar las órdenes, caprichos y costumbres.

Al hablar de moral, hay que definir el término bueno, pues varía según las personas o las situaciones en las

que se emplee.

Después de saber todo esto sí que estamos en nuestro derecho de hacer lo que queramos.



Capítulo 4: Date la buena vida



Debemos dejarnos de órdenes, caprichos y costumbres y plantearnos las cosas desde dentro de nosotros

mismos: decidir qué hacer con nuestra vida; por esto, queramos o no, somos libres. Aunque podamos hacer lo

que queramos, no debemos confundirlo con hacer lo que nos venga en gana.

Pero vivir no quiere decir pasar el tiempo: hay que vivirlo bien. Se nos dice que para vivir felices hay que

hacer lo mejor posible o estar lo mejor posible desde cualquier punto de vista. Esto se plantea también en la

Biblia. Según la historia de Esaú y Jacob, Esaú (el primogénito) renuncia irresponsablemente a sus derechos

en un momento de hambre y los cambia por un plato de lentejas; Esaú cree que ha conseguido lo deseado y

que ya es feliz, pero en verdad lo que ha conseguido es lo que se le apetecía en ese momento. A partir de ahí

se arrepiente de haberlo hecho simplemente para lograr una felicidad a corto plazo. Él ha olvidado que la vida

sigue después de esas lentejas, y que todo no lo puede dejar por un momentáneo placer. A parte de esta

anécdota, también nos cuenta Savater sobre el aspecto del dinero una historia sobre un ciudadano llamado

Kane, el cual es un hombre que aunque tiene mucho dinero y poder no es feliz porque para conseguir lo que

tiene, tiene que crearse muchas enemistades.

Lo que queremos en síntesis es darnos "la buena vida" (pero humana y racional). Pero para darnos esta buena

vida debemos relacionarnos con otras personas y tratarlos como humanos: hablarles, escucharles...y además

pensar que la vida no se acaba ahí y que después vienen las consecuencias, que se pagan para bien pero

también para mal.



Capítulo 5: ¡Despierta, baby!



Este título nos hace una llamada a los humanos para reflexionar un poco sobre nuestras conductas hacia los

demás.

Las complicaciones de la vida tienen que ser tomadas de forma más sencilla, para poder superar los

problemas. El ejemplo del alumno y el maestro nos enseña que no es necesario tener todo para ser felices. En

el ejemplo de Kane, seguimos diciendo lo mismo: tenía todo lo que quería, pero cuando quiso cariño no tuvo a

nadie que se lo diera, pues al ir reuniendo tanto dinero no prestó atención y no se dio cuenta de que se

quedaba sin amigos, sin nadie. La atención es el aspecto por el que vamos a encontrar como lograr la buena

vida. Para lograr esta buena vida tenemos que vivir convencidos de que no todo da igual (como pensaba

Esaú), aunque vayamos a morirnos antes o después.

Debemos también intentar comprender y respetar al resto de la gente para que nos quiera. Esto no significa no

ser liebres, al revés, pero hay que hacer un buen uso de este preciado derecho y no limitarnos a obedecer o
desobedecer órdenes; comprender por qué esto es bueno y aquello no, sino comprender qué hará que nuestra

vida sea buena.

Debemos recordar que nadie puede ser libre por nosotros.



Capítulo 6: Aparece Pepito Grillo



La única obligación que tenemos en esta vida es no ser imbéciles.

Hay imbéciles de distintos tipos: el que cree que no quiere nada; el que no se fía de sí mismo; el que no tiene

voluntad para decidir; el que lo quiere todo a la vez y el ambicioso que lo quiere todo de forma excesiva.

Todos estos tipos de imbéciles tienen algo en común: necesitan la ayuda de cosas ajenas a la propia libertad;

además, todos los imbéciles suelen acabar fastidiándose a sí mismos y sin una buena vida, que es lo que

estamos buscando desesperadamente.

Lo que debemos intentar es ser lo contrario del imbécil: tener conciencia. Para lograr tener conciencia,

debemos tener unos requisitos básicos pero el resto depende de nuestra atención y esfuerzo. Debemos saber

que no todo en la vida da igual; debemos estar dispuestos a fijarnos en nuestras decisiones y por supuesto,

debemos ir desarrollando el buen gusto moral (saber lo que es bueno y lo que es malo).

La ambición es otro problema para lograr la buena vida. Así lo cuenta Shakespeare en la historia de Ricardo

III. Para llegar a rey, el conde de Gloucester elimina a los parientes varones que van delante suya en la línea

de sucesión. Pero Gloucester lo que quería de verdad era ser amado, ser compensado por su malformación, y

creyó que siendo rey podría imcolocar afecto a todos y conseguir que le amasen. Finalmente, consigue el trono

pero no logra inspirar al pueblo amor ni cariño, sino horror y odio. ¿Tiene Gloucester la culpa de ser cojo y de

que se rían de él? De esto no tiene la culpa, pero es responsable de inspirar a su pueblo horror y odio. Así que

Gloucester acaba teniendo remordimientos.

¿De dónde provienen nuestros remordimientos? De la libertad. Como somos libres, nos sentimos orgullosos

de algo que hemos hecho, o sentimos remordimientos por algunos de nuestros actos. Cuando alguien hace

algo vergonzoso, siempre le intenta echar la culpa a otro. Las personas queremos siempre ser libres para

presumir de lo que hemos hecho bien, y para culpar a las circunstancias de lo que hacemos mal. Así, un

remordimiento, es un descontento que sentimos con nosotros mismos cuando hemos empleado mal la libertad.

Lo que debemos intentar es aprender a ser responsables: sentirnos orgullosos de lo que hacemos bien, pero

también cargar con la culpa y la responsabilidad de lo que hacemos mal. Además, al decidir algo (ser libres)

nos vamos transformando, porque hacemos más veces el bien que el mal, por lo que cada vez nos será más

fácil obrar adecuadamente.



Capítulo 7: Ponte en su lugar



Lo que hace humana a la vida es que ocurre en compañía de humanos. De lo que se ocupa la ética es de como

vivir bien la vida humana y si no tenemos ni idea de ética perderemos lo humano de nuestra vida. Esto se ve

muy bien en el ejemplo de Robinson Crusoe: Robinson ha naufragado en una isla y logra luchar contra la

naturaleza pero se asusta al ver una huella humana: mejor porque ya no está solo pero ¿y si es un enemigo?

Entonces se siente perdido, pues no sabe cómo va a enfrentarse a él.

Por muy semejantes que seamos los humanos no tenemos clara cuál es la mejor manera de comportarnos

frente a los demás. Se podría decir que la mejor idea es adelantarnos a lo que pueda ocurrir y estar prevenidos

por si se convierten en nuestros enemigos. Pero esto no es del todo sensato porque si tratamos a la gente desde

el principio como enemigos tienen más posibilidades de llegar a serlo y además perdemos la ocasión de

hacernos amigos suyos. En el ejemplo de Marco Aurelio vemos que al encontrarnos con un humano no
debemos pensar si su conducta es buena o mala, sino que debemos pensar que es tan humano como nosotros y

que sin él a lo mejor no viviríamos humanamente. Tampoco hay que tomárselo al pie de la letra, porque si un

ladrón me viene a robar no voy a dejar que lo haga solo por pensar que si él no estuviera no viviría yo

humanamente.

Una de las características del ser humano es la capacidad de imitación. La mayoría de las cosas que sabemos

(hablar, escribir) las hemos aprendido porque las hemos "copiado" de otras personas (nuestros padres, un

profesor) y sin esta capacidad tendríamos que empezar todo desde cero.

Debemos tener en cuenta que si vamos a tratarnos los unos a los otros como personas iguales debemos

colocarnos en el lugar de los demás para poder entenderlos y saber porque actúan así.



Capítulo 8: Tanto gusto



La mayoría de las personas que hablan sobre la moral y de la moralidad suelen referirse al sexo. Esto no

quiere decir que cada vez que hablemos de ellas tengamos que referirnos a eso, porque en el sexo hay de

inmoral lo mismo que en cualquier otra actividad cotidiana. Las personas que dicen que ven en el sexo una

gran inmoralidad es porque tienen miedo al placer.

Los puritanos, por ejemplo, piensan que si vivimos bien hay que pasarlo mal, y si lo estamos pasando mal, es

porque estamos viviendo como tenemos que vivir, es decir bien. Esto para mí es ser masoquista, pues rehusar

del placer es algo estúpido cuando se puede tener.

Debemos disfrutar de los placeres de la vida y vivir el momento (como decían los antiguos romanos: carpe

diem). Además tenemos que recordar siempre que lo más placentero es saber cómo disfrutar de todo lo que

nos rodea. Disfrutar de los placeres de la vida de la mejor manera posible nos hace felices, y así conseguimos

alegría. Debemos tener templanza y saber colocar los placeres al servicio de la alegría. Pero también hay que

tener en cuenta, que como todo en exceso, hay que controlarlos para que no nos hagan daño nunca.



Capítulo 9: Elecciones generales



La ética y la política tienen mucho que ver entre ellas, porque las dos buscan la mejor forma de vida. La ética

nos ayuda a elegir lo que más nos conviene y la política intenta organizar la convivencia social para que cada

uno pueda elegir lo que le conviene. Por eso cualquier persona que se preocupe por vivir bien no puede pasar

de la política. También las dos están relacionadas con la libertad, aunque de distinta manera, pues la ética se

preocupa por lo que cada uno hace con su libertad, y la política por lo que muchos hacemos con nuestras

libertades.

Desde el punto de vista ético, la organización política debería cumplir unos requisitos mínimos:

− Como la ética se basa en la libertad, debe respetarse al máximo todas las formas posibles de libertad

humana, es decir abstenerse de dictaduras.

Lo más importante aquí son la Responsabilidad y la Libertad.

− El principio básico de la buena vida es tratar a las personas como personas y considerar sus intereses como

los nuestros (colocarnos en su lugar). A esto se lo llamamos Justicia.

− Debe garantizar la asistencia a los que piden ayuda, pero sin que sea a costa de la Dignidad y Libertad de las

personas.

Dicho esto, como idea clave, podemos decir que cualquiera que se preocupe por la buena vida debe desear que
la comunidad política se base en la Libertad, la Justicia y la Asistencia. Nuestra democracia moderna ha

intentado establecer estas normas básicas mediante los Derechos Humanos. Para lograr resolver los problemas

del mundo y conseguir que se cumplan los Derechos Humanos es importante la diversidad de ideas, formas de

vida y culturas; pero sin llegar a lo más radical como son los nacionalismos o las ideologías fanáticas.

Ante todo debemos respetarnos tal y como somos, pues como ya sabemos todos somos HUMANOS, Y

TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS Y OBLIACIONES.






OPINIÓN PERSONAL





Debo reconocer que este libro no me ha gustado en absoluto, porque a parte de que a mí el tema de la Ética no

me gusta, el libro en sí me ha resultado muy pesado y largo (a pesar de que no lo es).



Los temas de los que trata evidentemente son importantes y es bueno saber de ellos, y más en nuestra difícil

edad que es la adolescencia; pero pienso que leer un libro entero aunque su propósito sea informarnos sobre

estos temas es muy aburrido.



También tengo que decir que a pesar de que encuentro a Savater un hombre muy volcado, su estilo al escribir

me resulta bastante repetitivo.



Los temas que aun así más me han gustado han sido el que habla del placer, como otra necesidad normal del

ser humano y el tema de saber actuar y no dejarse manejar ni que nos manejen, pues los veo muy interesantes.



























Autor: Aoshi123
http://resumenes-capitulos.blogspot.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada